Premio al Reconocimiento

Elías Escaff Silva
Al maestro con cariño

Es un honor para mí hacer esta presentación y agradezco a la directiva de la Asociación Chilena de Psicología Jurídica la oportunidad que me brindan.

El maestro Escaff Silva, como lo nombran en México y Argentina, no siempre tuvo por vocación a la Psicología. Su primera opción fue estudiar educación física, sus aptitudes para el futbol, actividad que realizaba de manera cuasi profesional en las inferiores de la Unión Española, lo hacían pensar seriamente que su vida la dedicaría a ese bello deporte.

Pero algo pasó y quedó seleccionado en tercer lugar en la carrera de Psicología en la Universidad de Chile, cuando aún la educación era de calidad y gratuita en nuestro país.
A partir de aquel día el futbol solo fue su pasatiempo.

Se integra a la PDI en el año 1971 y su permanencia en ese contexto laboral se prolongó hasta el año 2003. Ahí se formó, asimiló rápidamente la esencia de los problemas criminales y sobretodo aprendió a observar los fenómenos sociales asociados al delito.

Corrían los 80s y debutaba la brigada investigadora de delitos sexuales, él se desempeñaba como asesor en materias psicológicas. Fue ahí donde pudo ver por sí mismo a las víctimas y hace su primera contribución a esta rama: las víctimas requieren un trato diferencial según el tipo de delito.

Esta constatación le llevó a estudiar y vincularse con la criminología y victimología, se nutre de los anales del VII congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente que se realizó en Milán en el año 1985.
Ahí encuentra los basamentos de su vocación, que materializa en la creación del primer centro victimológico en Chile: CAVAS, que se origina al interior de la PDI en el año 1987 y que hasta hoy es un referente en nuestro país en materia de reparación a víctimas.

En el año 1991 crea en la misma institución el ISCRIM, ya que al  poco andar toma conciencia de la complejidad que revisten sus unidades de trabajo y la necesidad, cada vez más imperiosa de establecer distinciones entre el trabajo de reparación y el pericial. Esto es un todo un mérito ya que aún en Chile no se había implementado la RPP, ni la nueva ley de Familia.

Él comprendía la problemática social implicada en los procesos de victimización desde una perspectiva epistemológica que dialogaba con las posturas críticas de la criminología.

Durante la década de los 90, su motivación fue buscar y conectarse con una serie de intelectuales notables que lo nutrieran y le mostraran los caminos que en nuestra América Latina aún no se abrían, por diversos motivos del contexto sociopolítico.

Los que influenciaron sin retorno su pensamiento fueron sin lugar a dudas; Louk Hulsman, pensador independiente, humanista y, crítico como ninguno, su postura deconstructiva sobre el mito del sistema penal, siempre fue una fuerte y positiva fuente de inspiración, para todo aquel que pensara que se podía resolver de una forma humanista los conflictos que generábamos los seres humanos.

Compartió junto a él inolvidables conversaciones en Ámsterdam  y Nva. Zelanda y aún cuando no compartía la idea radical de Hulsman si compartía, parafraseando a Kunt, el cambio paradigmático que implicaba su pensamiento.

Él fue y es propenso a pensar al derecho penal como mínimo o reducido a una expresión que no coarte la libertad de los ciudadanos para resolver por ellos mismos los problemas que son de esencia social, y que jamás el derecho podrá resolver, ya que no está en su ADN siquiera poder hacerlo.

Esta mirada se incrusta perfectamente con el pensar de Antonio Beristain, un ser humano notable que le dio la perspectiva de la defensa de los derechos fundamentales de las víctimas pero no para el solo bienestar de ellas, sino porque Beristain al igual que Mendelsohn pensaban que la preocupación por las víctimas debía ser un motivo de interés social.

El profesor Escaff se inspiró en dichas ideas y articuló su quehacer victimológico con el objetivo de devolver a la sociedad fuerza creadora, en palabras de Mendelsohn: el progreso social se vincula con la preocupación de las sociedades por sus víctimas. Esta idea prosocial surge como una mirada crítica a las tendencias ideológico-políticas que tienden a reforzar la identidad de víctima.

En ese punto, el profesor Escaff asumió el pensamiento de Neil Cristi y lucho por revocar el estado de “la víctima como la gran olvidada en el proceso penal”.
El primer paper escrito en Chile que visibilizó la victimización secundaria de la víctima en su paso por el sistema penal, fue escrito por él, y en esos momentos no era fácil cuestionar a los operadores del sistema, como tampoco lo es ahora.

Estos vínculos intelectuales se extendieron a otros grandes criminólogos, victimólogos y psicólogos jurídicos, que dieron origen a la creación de la AIPJ, desde ahí se pensaron las articulaciones para generar un cuerpo de conocimientos que permitieran el desarrollo de la PJ en este lugar del mundo. Entre sus grandes amigos se encuentra Javier Urra, Hilda Marchiori; Vicente Garrido, Elías Neuman,  Luís Rodríguez Manzanero, Tony Peters, Ezzat Fattah.

De todos ellos se nutre para sostener con firmeza que las lógicas positivistas para comprender el delito, al delincuente y a la víctima no hacen otra cosa que perpetuar el poder del control social.

Adhirió al Lebbeling Aprouch, avanzó hacia una criminología crítica e incorporó en el estudio del delito las enseñanzas de Marco Aurelio González y del gran jurista y victimólogo chileno Juan Bustos.

En el año 1997 los reunió a todos ellos en Santiago de Chile, en el 55 curso internacional de criminología.

Tal vez un hito en su carrera se produce el año 2000 en la ciudad de Río de Janeiro en donde sostiene reuniones con Beristain y Zaffaroni, luego de ese hecho se vuelca a la tarea de generar los cimientos de una política victimológica que pueda ser implementada en nuestro país. Tarea que logra concretar gracias a la experiencia que acumuló a través de su trabajo como gerente de la división nacional de víctimas y testigos del M.P, cargo que asume en el año 2004 y deja cuando asume el actual fiscal nacional.

Ha sido una constante en su carrera el conjugar, en una ecuación perfecta, la teoría con la práctica, eso le ha permitido trabajar con la realidad de los fenómenos y no con metáforas de éstos.

Sin embargo, su trabajo sobre políticas victimológicas no ha sido incorporado a la realidad chilena. Aquí todavía el problema que las atañe es muy básico: se discute sobre la existencia de una política victimal, es decir algunos dicen que Chile si posee una y otros señalan (como Escaff) que existe un bello maquillaje de una.

El problema que ve el profesor Escaff en esto, es simplemente que las medidas impulsadas para evitar la victimización secundaria, como la última, sobre la entrevista única, reducen su posibilidad de éxito al no estar articulada a un política coherente y eficiente.

No obstante, sabrán que su trabajo en esta área ha sido requerido en América Latina. Chile, a través del profesor Escaff, importa conocimiento que no es aplicado en su propio país. ¿Paradoja, capricho o tontería?

Formador de muchos psicólogos, jueces, policías, trabajadoras sociales. Su trabajo en la Academia ha sido fructífero y se le agradece. Ha hecho escuela y somos muchos los que podemos decir con orgullo: soy discípula-o del profesor Escaff.

Hoy su vida transcurre en el desafío enorme que significa repensar los nudos críticos que presenta la intervención victimológica: a saber: la extensa lista de espera,  la precaria especialización de los profesionales, la prolongada duración de las intervenciones, la ausencia de modelos de evaluación de impacto de los programas.

Piensa que la víctima durante los últimos años ha sido relegada a un lugar de menor importancia al que siempre tuvo. Que en su nombre se lanzan fuegos de artificio, retórica, retórica y más retórica, pero que en la práctica se invisibiliza o se borra.
Otra vez lo veremos en las trincheras trabajando en pos del derecho de las víctimas a recibir un tratamiento de calidad y eficiente que tenga su correlato en el accionar comunitario, en la sociedad, que su victimización no sea el pretexto para que no sume fuerza creadora a un país que no saldrá del subdesarrollo a través de las políticas macro económicas.

Hoy más que nunca tiene la convicción que es necesario trabajar para hacer que  el sentido de la vida, parafraseando a From, esté puesto en el ser y no en el tener.
La víctima debe recuperar su ser y no debe ser instrumentalizada para que otros tengan u obtengan algo de ella.

La honestidad, lealtad, y ética que ha impreso al trabajo es parte de la herencia que podemos disfrutar muchos de nosotros.

Finalmente quiero terminar con un último parafraseo: a  Gustavo Ceratti

Gracias Totales profesor Escaff    

 

 




Asociación Chilena de Psicología Jurídica y Forense
Dirección Ricardo Matte Pérez N° 492, Providencia, Santiago. Metro Estación Salvador.
- Correo achpsiju@gmail.com